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Carne cultivada en el laboratorio

Ven la luz los resultados de los primeros experimentos de formas de procesar proteínas de origen vegetal para que parezcan y tengan el mismo sabor que la carne.

El extendido consumo elevado de carne y derivados en los países desarrollados ha encendido la alarma sobre la insostenibilidad del modelo de consumo y de producción actual de las empresas cárnicas. Las alarmas sobre el perjuicio de la ganadería en el calentamiento global, sumado a las tendencias vegetarianas y veganas, consideradas por muchos opciones más saludables, han propiciado el diseño de una ‘carne sin carne’ que muchos aseguran que será la carne del futuro. 

Según un estudio llamado “The Green Revolution” realizado por la Lantern, durante 2016 una cuarta parte de los españoles declaraban haber consumido alternativas a la carne. 

 ¿Por qué existe esta tendencia?

Se estima que para 2050 podemos llegar a ser más de 9 mil millones de personas en la Tierra. Se prevé que si se mantiene el modelo actual, puede resultar difícil abastecer las necesidades alimentarias de todo el mundo, y hacerlo podría significar un problema grave para el medio ambiente. 

En cuanto a la sostenibilidad, la producción de la carne y la de los productos vegetales es muy distinta. Para hacernos una idea, para generar 1 kg de carne de bovino hay que invertir unos 20 kg de cereales. Además hay que tener en cuenta la emisión de gases de efecto invernadero y/o productos alternativos para engordar rápidamente a los animales, mejorar su aspecto de forma artificial, etc.  

Los expertos calculan que para generar la misma cantidad de ‘carne sin carne’, solo se necesita medio quilo de soja, un coste para el planeta mucho menor. Esto hace que la sociedad valore considerablemente su dieta, sustituyendo la carne por carne vegetal.  

¿Cómo será la carne del futuro?

En el proceso de investigación de los sabores se ha descubierto que gracias a la hemo, una molécula que contiene hierro, se consigue dar a las hamburguesas vegetales un aroma, una apariencia y un sabor muy parecidos a los de la carne. Incluso se consigue un aspecto sangriento típico de las carnes poco cocinadas. 

Otra alternativa podría ser la carne de células madre. Este producto consiste en generar carne a base de cultivos de células madre en el laboratorio a pequeña o gran escala. Es lo que se conoce como “carne artificial” o “carne cultivada”. 

“Estamos desarrollando una manera de producir carne real a partir de células animales sin la necesidad de alimentar, criar y sacrificar animales reales”.– Memphis Meats, empresa de tecnología alimentaria con el objetivo de cultivar carne sostenible. 

¿Es saludable?

Aunque la tecnología avanza y se estudian nuevos procedimientos en los laboratorios, el sabor de la carne artificial aún no ha conseguido igualarse al de la carne natural, pero sí parece que se puede asegurar que el consumo de productos cárnicos de origen vegetal es seguro y, probablemente, son tan saludables como los productos a los que sustituyen.

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